USAC Tricentenaria. Tricentenaria.

DESARROLLO HISTÓRICO DE LA USAC


¡Hoy celebramos a San Carlos de Borromeo!

La Universidad de San Carlos de Guatemala celebra cada 4 de noviembre a San Carlos de Borromeo, patrono de los catequistas, seminaristas y de San Juan Pablo II. Carlos de Borromeo nació en el seno de una familia noble, en Arona, actual Italia, en el año de 1538. Su madre era hermana del Papa Pío IV, Margarita de Mídicis. Asimismo, su hermano mayor, a quien correspondía la mayor parte de la herencia, murió al caer de un caballo. Sin embargo, el renunció a sus riquezas, fue ordenado sacerdote y posteriormente Arzobispo de Milín. La dignidad y seriedad de su conducta fueron modelo de los jóvenes universitarios, quienes tenían la reputación de ser muy dados a los vicios. A los veintidós años sus padres ya habían fallecido y obtuvo el grado de doctor. Fue llamado "padre de los pobres" porque siendo muy rico, vivía cerca del pueblo, privandose de lujos. Su escudo llevaba una sola palabra: "Hulmilitas", humildad. Como obispo decía que "a todo sacerdote y a todo apóstol deben sobrarle trabajos para hacer, en vez de tener tiempo de sobra para perder." Ocupó altos cargos eclesiísticos, entre ellos, Primer Secretario de Estado del Vaticano (como se conoce en la actualidad), Arzobispo de Milín y Cardenal. Fundó seminarios para formar sacerdotes y redactó reglamentos para dichos institutos. Fue uno de los grandes hombres del siglo XVI quien luchó por llevar a cabo la verdadera reforma de la Iglesia Católica tratando de suprimir los abusos y malas costumbres, tanto que destituyó a algunos presbíteros indignos y los reemplazó por personas restauradoras de fe. Su participación en el Concilio de Trento fue importante para aprobar decretos dogmáticos y disciplinarios. Tras varias disposiciones de San Carlos de Borromeo la orden religiosa de los Humiliati, que poseía varios monasterios, tierras y miembros corrompidos, intentaron desprestigiarlo para que el Papa anulara las disposiciones del Santo. Incluso, tres priores de la orden ingeniaron una estrategia para matarlo a través de un sacerdote quien le disparó cuando se encontraba orando en la capilla de su casa, pero la bala sólo tocó la ropa y el manto del Cardenal. San Carlos se consagró al cuidado de los enfermos cuando se propagó una peste en Milín y pidió ayuda a los superiores de las comunidades religiosas para asistir a los enfermos. Agotó sus recursos para ayudar los necesitados y contrajo fuertes deudas. San Carlos de Borromeo fue tan querido en Milín que durante la noche que el agonizaba casi nadie durmió orando por el. Fue oficialmente canonizado por Paulo V el 1ero. de noviembre de 1610.

Los estudios en el período Prehispánico

Aunque las universidades fueron establecidas en la sociedad europea medieval y, por lo tanto, la Universidad de San Carlos es una herencia española en el territorio guatemalteco, entre las sociedades prehispánicas también hubo un importante desarrollo científico y cultural, aunque no se sabe con exactitud si funcionaban centros educativos con planes de estudios específicos.

Lo que se ha logrado determinar hasta el momento, es que la educación en el mundo prehispánico era sumamente compleja. La evidencia del uso de la escritura vigesimal mesoamericana muestra que, hace dos mil seis cientos años, los habitantes de Mesoamérica ya tenían un sistema de aprendizaje del sistema, que se basaba en el concepto de que un conjunto completo estaba integrado por veinte unidades, como la cantidad de dedos en una persona promedio. Solamente la nobleza tenía acceso a este sistema de educación, que permitía a reyes, reinas y gobernantes provinciales dejar a sus sucesores información sobre distintos acontecimientos, así como dirigir la construcción de obras colosales, como las ciudades de Kan, ahora llamada El Mirador, y Mutul, conocida ahora como Tikal. Así conocemos el nombre de uno de lo s reyes más importantes de Mutul, Jasagua Chan Kauil, a quien se debe gran parte de las monumentales obras que visitian h oy días los turistas locales y extranjeros. También conocemos los hechos relevantes de Kak Tiliu Chan Yoat, quien ordenó la erección de las estelas en Eq Naab, hoy día Quiriguá, donde aparece la célebre fecha de 2012 y que fue inscrita para demostrar que el poder de su dinastía estaría vigente mil dos cientos años después del gobierno del poderoso Kak Tiliu Chan Yoat.

Las universidades en la Europa Medieval

Los sistemas de educación en el mundo europeo son tan antiguos como sus culturas. La principal herencia recibida por Europa provino de Egipto y Mesopotamia, donde se estableció un sistema de enseñanza memorístico que duraba alrededor de doce años. Los niños y jóvenes pasaban todo el día memorizando los complejos sistemas de escritura. En la ciudad de Ugarit, actual Siria, hace unos tres mil años, los comerciantes lograron combinar unos símbolos mesopotámicos con un concepto egipcio y desarrollaron el alfabeto, que simplificó la escritura y su aprendizaje. El alfabeto fue difundido por los fenicios, de quienes lo tomaron los griegos y romanos. Esto permitió que, cuando los griegos iniciaron los estudios de la naturaleza sin motivaciones religiosas, pudieran transmitir su conocimiento con facilidad. Fue el origen de la filosofía griega y la ciencia occidental. Los romanos conquistadores de los griegos, establecieron un sistema educativo para sus élites, por lo cual los jóvenes debían aprender estrategias guerreras y convencer al Senado de utilizar dichas estrategias en la expansión militar. Este sistema dio origen a los estudios primarios, secundarios y superiores. En los primarios, los niños aprendían lectura, escritura, aritmética y otras disciplinas. En los secundarios los jóvenes aprendían gramática, geometría, geografía, estrategia y otras materias. Solamente los jóvenes destinados por sus familias a la política seguían los estudios superiores o de retórica, que incluía formación en el derecho romano y que les permitía llegar a obtener cargos relevantes en los territorios conquistados y en la capital.

Los primeros cristianos adoptaron este sistema educativo para formar a sus sacerdotes, para que ocuparan cargos administrativos con el paso del tiempo, especialmente el de obispos. Con la caída del imperio romano, en el siglo quinto de nuestra era, este esquema educativo se restringió a quienes estudiaban para el sacerdocio, lo que dio origen a las escuelas catedráticas, donde los futuros sacerdotes estudiaban música, para el cando divino, astronomía para el cálculo de las fiestas movibles como la Pascua, y derecho, para resolver cuestiones dogmáticas. La base de dichos estudios era la lógica, desarrollada por los griegos siglos atrás.

Sin embargo, solamente los futuros sacerdotes podían estudiar, mientras que los monjes y monjas estudiaban en monasterios y abadías. En Italia, tras la desintegración del imperio romano, el comercio fue revitalizándose poco a poco y, en Salerno, en el sur de la península, en el siglo noveno, se reiniciaron estudios entre laicos, lo que dio origen a una escuela para estudios médicos. En el siglo undécimo, por la reactivación comercial en el norte de Italia, en Bolonia, se inició otra institución, pero especializada en derecho, por las disputas entre comerciantes, con base el derecho romano.

A diferencia de las escuelas catedralicias, se trató de gremios de estudiantes y profesores con conocimiento universal, lo que dio origen a las universidades, que se contuvieron en lugar que proporcionaban profesionales para cargos civiles y permitió el surgimiento de un nuevo tipo de élite, no basado en el nacimiento sino en las capacidades individuales.

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El desarrollo de las academias europeas

El auge de las universidades europeas se debió a su contexto histórico. En el momento en que surgieron, los monarcas necesitaban funcionarios para la administración civil y que fueran fieles solo al rey, a diferencia de los sacerdotes y monjes que tenían superiores regionales y debían subordinación al Papa. Así, se desarrollaron las universidades en Oxford, Inglaterra, en el siglo once, y París, en el siglo doce. En el siglo trece, en el reino de León, actual España, se estableció la Universidad de Palencia y, en el reino de Castilla, la de Salamanca.

La Universidad de Salamanca tubo gran trascendencia porque sirvió de modelo para las universidades iberoamericanas. En 1255, fue la primera en recibir el título de Universidad y fue reconocida por el Papa Alejandro IV, con lo que dio inicio a las universidades reales y pontificias, es decir que los títulos que expedía eran reconocidos por las autoridades civiles y eclesiásticas. Una de las mayores impulsoras de esta universidad fue la reina Isabel La Católica, puesto que deseaba controlar a la nobleza y modificar la política en su reino.

Por ello, incrementó el poder de los tribunales de justicia, que quedaron en manos de abogados y no de alcaldes, que eran nobles o militares. Estos tribunales fueron llamados Reales Audiencias. De esta forma, la Universidad de Salamanca se convirtió en la forma más importante de ascenso social entre la baja nobleza e hidalguía castellana, pues hay que recordar que no todas las personas tenían acceso a la universidad. Se necesitaba que la familia sostuviera al joven que ingresaba a los estudios superiores.

Entre los más destacados personajes de la Universidad de Salamanca se encuentran Hernán Cortés, conquistador del imperio meshica, y fray Bernardino de Sahún, quien documentó la forma de vida de los indígenas en el actual México. Entre todos destacó fray Francisco de Vitoria, quien expuso los argumentos para declarar los derechos de los indígenas frente a la conquista española. Como todas las universidades, expedía los títulos de bachiller, licenciado, maestro y doctor. La indumentaria de las universidades fue austera.

Los estudiantes utilizaban una sotana corta y un bonete o sombrero sin ala, pues no trabajaban en labores manuales, así como una banda de tela sobre el pecho, doblada en forma de uve, con los extremos hacia la espalda, llamada beca. La sotana era una herencia clerical, ya que la mayoría de los maestros eran religiosos o sacerdotes y, a su vez, los trajes eclesiásticos eran una evolución de los trajes romanos del siglo cuarto. Al graduarse, los profesionales debían usar la toga o traje talar, que llegaba hasta los talones, como símbolo de la edad adulta; muceta, cogulla o esclavina, una prenda que se usó como capa originalmente y que quedó reducida a una pieza que cubría los hombros como símbolo de distinción y protección del conocimiento; birrete en lugar del bonete, con una borla, que distinguía a los licenciados de los doctores, el birrete también simboliza protección de conocimiento. Además, guantes, medalla, bastón, anillo y libro para distinguir a los doctores.

Continente americano

Por la misma razón que se habían desarrollado las universidades en Europa, se establecieron en las llamadas Indias Occidentales. Además, los sacerdotes católicos insistieron en el establecimiento de instituciones superiores para poder formar a nuevos sacerdotes, sobre todo porque para ellos era necesaria la conversión al catolicismo de la población indígena y africana, traída como esclava.

De esa manera, en 1551, a 19 años de iniciada la conquista del imperio inca, se logró el establecimiento de la Real Universidad de los Reyes de Lima, en el virreinato de Perú. 20 años después le fue conferido el título de pontificia y, en 1574, se le conoció como la Universidad de San Marcos de Lima por tener como patrono al evangelista san Marcos. La segunda universidad establecida en los dominios hispanos fue la Real Universidad Nacional de México en 1910, que recibió su autonomía en 1929. La tercera universidad fu la de Santo Tomás de Aquino, en Santo Domingo, que fue autorizada por la Corona hasta 1558, aunque ya era pontificia desde 1538. En 1622 fue oficializada la Universidad de Córdoba de Tecumán, en la actual Argentina.

A esos centros de estudios superiores, se agregó uno más en las colonias británicas establecidas en el norte del continente. En 1636 fue establecido en la colonia inglesa de Massachussetes el New Collage, que tres años después recibió el nombre de Harvard,, cuando donó su biblioteca y la mitad de su patrimonio para la institución. En 1780 recibió el nombre de Universidad. De manera que, en el siglo XVII había cinco instituciones universitarias en el continente americano.

Las españolas tenían la misma orientación, la formación de profesionales en actividades eclesiásticas, con la base de los estudios establecidos desde la época del imperio romano. Así las cátedras eran Filosofía, Teología, Gramática Latina y otras. También se estudiaba Derecho, tanto civil como eclesiástico.

Como en Europa, las clases se recibían en dos jornadas diarias, durante la mañana el catedrático leía una lección en latín, que los estudiantes debían memorizar y, por la tarde, se realizaban debates entre estudiantes, evidenciando la memorización del contenido. Gran parte del éxito de los debates consistía en la argumentación basada en los filósofos más estimados por las universidades, Platón y Aristóteles.

Por su parte, la Universidad de Harvard evidenció los cambios que operaban en las universidades no católicas, especialmente las inglesas, que privilegiaron el uso de técnicas empíricas o experimentales. La tradición inglesa, a partir del franciscano Guillermo de Ockham, abrió nuevas formas de pensamiento y, sobre todo, con Francis Bacon generó la corriente empirista, que dio origen a las ciencias mecánicas.

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Las primeras gestiones para la universidad guatemalteca

El territorio de la actual Guatemala fue conquistado entre 1524 y 1530. El verdadero éxito militar se obtuvo a partir de 1527, cuando se estableció como base de las operaciones de conquista la ciudad de Santiago de Guatemala, en el valle de Almolonga, el actual San Miguel Escobar, junto a Ciudad Vieja Sacatepéquez. Como cura de la ciudad se nombró al licenciado Francisco Marroquín. En 1534, la parroquia fue convertida en sede de diócesis y Marroquín se convirtió en el primero obispo.

Marroquín estaba consciente de la importancia de un centro de estudios superiores para la naciente ciudad. Aunque era un pequeña urbe, contaba con una alta concentración de españoles, pues era un paso para los conquistadores que, procedentes de México, buscaban las riquezas de Perú. La ciudad también atrajo a los comerciantes españoles que se dedicaron a las exportaciones de caco hacia México. En 1548 el obispo Marroquín solicitó a la Corona el establecimiento de una universidad, cuando la ciudad ya estaba en el valle de Panchoy.

La solicitud no fue atendida por lo que, cuando falleció Marroquín, en 1563, dejó un patrimonio de dos mil pesos para la fundación de un Colegio Mayor donde se sirvieran las cátedras de gramática, aritmética, geometría, astronomía y música, así como teología y derecho eclesiástico.

En 1620, con el legado de Marroquín se logró el establecimiento, del Colegio Mayor de Santo Tomás, dependiente de los dominicos. Durante el final de la Edad Media los dominicos eran los clérigos con mejor formación académica, dentro de sus exponentes estaba el mayor representante de la filosofía escolástica, Santo Tomás de Aquino. Sin embargo, en el siglo XVII otra orden religiosa contaba con importantes metodologías de enseñanza, eran la Compañía de Jesús. En la ciudad de Santiago de Guatemala la Compañía estableció dos colegios, el de San Lucas y el de San Francisco de Borja, con un plan universitario, mientras otros religiosos tenían sus propios colegios.

Los franciscanos contaban el de San Buenaventura y los mercedarios tenían el de San Jerónimo. Como es lógico, cada orden intentaba formar a sus religiosos, con lo que los laicos quedaban con limitadas posibilidades de formación superior, por ello, jesuitas y dominicos abrieron espacios para laicos de familias de élite en sus respectivos colegios. Sin embargo, las posibilidades de ascenso social y político de las élites eran limitados, puesto que no había lugar para la formación de médicos ni abogados y, los abogados eran indispensables para el funcionamiento de la máxima autoridad de la Corona en el reino, la Audiencia de Guatemala. Por ello, las élites locales deseaban participar activamente en las decisiones de la Audiencia. Así en 1660, con los aportes económicos dejados por Sancho de Barahona, Isabel de Loaiza y Pedro Crespo Suárez, el obispo Payo Enríquez, quien introdujo la imprenta en Guatemala, solicitó nuevamente la creación de una universidad en la ciudad de Santiago de Guatemala. Esta nueva solicitud tuvo éxito y, en 1676 la Corona autorizó la fundación de la universidad guatemalteca.

Fundación de la USAC

Para la sociedad española de la ciudad de Guatemala, la instauración de la Universidad fue un acontecimiento memorable. Sin embargo, para su organización se requirió una serie de actividades que hicieron que entrara en unciones hasta 1681.

El juez superintendente y primer rector provisional fue el fiscal de la Real Audiencia, Juan Bautista Urquiola y Elorriaga, graduado en Salamanca. A los dominicos les fue expropiado el edificio del colegio Santo Tomás, se remodeló y se instaló un escudo real en la fachada.

Se abrieron siete cátedras: teología, escolástica, teología moral, cánones, leyes, medicina y dos idiomas indígenas. A éstas, Urquiola añadió las cátedras de instituta, que consistía en fundamentos legales, y artes, que incluía gramática, dialéctica, retórica, aritmética, geometría, astronomía y música.

Entre 1677 y 1678 se agrió la oposición para cátedras en México, Puebla y Guatemala. Las oposiciones se realizaron en la Universidad de México, donde uno de los examinadores, el oidor, es decir juez de la Real Audiencia, Francisco Gárate y Francia había sido oidor en Guatemala. Hubo un total de 33 candidatos. Fueron electos siete residentes en Guatemala y uno de México, el de medicina. El catedrático de Kaqchikel fue el fraile dominico José Ángel Cenollo.

Sin embargo, por problemas en la convocatoria, el rey suprimió la elección y se nombró catedráticos interinos en 1680, por lo que las clases empezaron hasta 1681. En la mañana, se leían las cátedras de teología y cánones, de 7 a 8 horas; leyes, de 8 a 9; medicina y artes de 9 a 10, y de kaqchikel, de 10 a 11. La lectura consistía en que el catedrático dictaba un tema que los alumnos debían memorizar. Por la tarde, se leía teología e instituta, de 15 a 16; y artes de 16 a 17.

Cada cierto tiempo se realizaba una disputa, es decir un debate entre los estudiantes, utilizando los argumentos que aparecían en los libros de los autores de la biblioteca. Todas las clases se daban en latín y, en caso de los idiomas indígenas, era la enseñanza de que correspondiera.

Hubo un total de 60 estudiantes inscritos en las primeras clases, 7 de teología, 36 de artes y 17 kaqchikel.

En 1686 se ordenó que se hicieran oposiciones para catedráticos en España, en las Universidades de Salamanca, Valladolid y Alcalá de Henares. Ese mismo año, asumió el cargo de primer rector, el doctor José de Baños y Sotomayor, nombrado por el rey y uno de los principales promotores de la Universidad. Para entonces se habían graduado dos generaciones de bachilleres.

El abogado Francisco de Sarassa y Arce fue el encargado de elaborar las Constitutciones y Estatutos de la Universidad, para lo que tomó de modelo las constituciones de la Universidad de Salamanca y la de México.

Por último, en 1687, el Papa Inocencio Undécimo otorgó a la Universidad el título de Pontificia, con lo que sus egresados estaban al mismo nivel que los de los centros educativos de Europa. El primer graduado como doctor fue Lorenzo Pérez Dardón en 1688. Así inicio la vida universitaria en Guatemala.

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Los cambios del siglo XVIII

Mientras la Universidad de San Carlos tomaba cuerpo como institución formadora de jóvenes generaciones, se iniciaba una importante transformación en Europa. En el siglo XVII se iniciaron estudios experimentales en el norte de Italia, con Galileo Galilei y Evangelista Torricelli, surgió el pensamiento de René Descartes, en Francia, y el empirismo en Inglaterra, con Francis Bacon. De manera que, las universidades hispanas empezaron a quedarse rezagadas en cuanto a los descubrimientos más recientes.

En 1750, en Guatemala, ya se conocía el pensamiento de Descartes. Ese año, se realizó una polémica entre el jesuita José Vallejo, seguidor del método cartesiano, y el franciscano Juan de Terraza, afin a la filosofía escolástica. La cuestión era si el caldo de res podía consumirse en días de ayuno. Aunque hoy día puede parecer cuestión insignificante, en su momento era de gran importancia para la sociedad. Terraza tuvo que acudir métodos experimentales para demostrar la vinculación de la carde con el caldo.

Estos experimentos fueron reflejo de las lecturas de obras como de los franceses Antonio Pluche, sobre historia natural, de 1732, y Antonio Nollet, sobre física experimental de 1743, e influenciaron a un joven franciscano, José Antonio Liendo y Goicoechea, de 15 años, graduado de bachiller a los 12 y originario de Cartago, Costa Rica. A los 29 años, Liendo impartió la clase de filosofía en la Universidad de San Carlos de Guatemala donde incorporó la filosofía racional, es decir física y química experimental. Al parecer, viajó a España entre 1765 y 1767, donde adquirió varios libros para su cátedra. Al regresar, la universidad había quedado sin la presencia de los jesuitas, expulsados por orden del rey Carlos Tercero, pero los estudiantes ya tenían información sobre los métodos experimentales.

A partir de 1767, además de libros ya citados, Liendo utilizó los del francés Francisco Jacquier, sobre física newtoniana, de 1742; del italiano Fortunato de Brescia, sobre anatomía y fisiología con uso de microscopio; ambos franciscanos, y otros, con lo que modificó la enseñanza de la geografía y geometría e introdujo la óptica.

En 1782, con la anuencia del rector, Isidro Sicilia, propuso y obtuvo la reforma en el plan de estudios de la Universidad. Con esto, se incorporaron las cátedras de anatomía, patología y terapéutica, cuando en otros lugares no se enseñaba ni matemática. En 1787, Liendo fue enviado por su orden a España para promover misioneros en Guatemala. Durante este viaje aprovechó para viajar a Francia, donde consultó diversas bibliotecas, adquirió numerosos libros y fue comisionado por el Jardín Botánico de Madrid para enviar muestras de plantas y semillas desde Guatemala.

Regresó en 1789 y, al año siguiente fue nombrado calificador del Santo Oficio, por lo que tenía que leer cualquier libro extranjero, esto le permitió incorporar aun más conocimientos a la Universidad, en especial de economía clásica. Entre los egresados de esa época estuvieron el médico José Felipe Flores, inventor de figuras de cera para enseñar anatomía: Narciso Esparragoza, introductor de la vacuna; José Cecilio del Valle y Pedro Molina, personajes que influenciaron la política del siglo XIX.

El rol dentro del proceso de Independencia

Debido a su importante papel académico y social, la Universidad siempre estuvo relacionada con la toma de decisiones que afectaban a la capital, especialmente a los criollos o españoles nacidos en América. Desde 1785, la Corona había dividido el reino de Guatemala en Intendencias, o gobernaciones más pequeñas, para fomentar el comercio y el cobro de impuestos.

La Intendencia de Chiapas se orientó a Oaxaca, en México; la de Honduras, hacia Cuba; la de Nicaragua hacia Perú; la provincia de Costa Rica, hacia Panamá y la Intendencia de El Salvador exportaba añil, a través de la ciudad de Guatemala. Esto provocó poco interés comercial hacia la capital que, por la orden del traslado de la ciudad, se volvió una carga financiera para todo el reino. Por otra parte, se produjo un efecto dominó en el siglo XVIII.

El apoyo español a la independencia de Estados Unidos influenció a la Revolución Francesa y ésta afectó a España, pues los reyes españoles eran parientes de los franceses. Así, a partir de 1789 se inició una etapa de guerra contra Francia que terminó en una alianza contra Inglaterra. La falta de recursos motivó al rey Carlos IV a ordenar, en 1804, una ley que expropió todos los préstamos hipotecarios que existían a favor de las comunidades religiosas para que pasaran a la Corona. La medida provocó un caos económico en toda América.

Las órdenes religiosas quedaron empobrecidas, quebraron numerosos talleres, hubo desempleo y, como no se extraía suficiente plata para las monedas, el reino de Guatemala quedó sin circulante. Como parte de las operaciones francesas, el ejército galo invadió España en 1808 y retiró del gobierno a Carlos IV. Por ello, en 1810 se iniciaron movimientos contra las autoridades nombradas por los franceses. Se convocó a representantes para elaborar una Constitución que liberase a los españoles de los franceses. Desde todos los dominios españoles fueron convocados criollos que llegaran a Cádiz. Fue la primera vez que se realizaron elecciones en el reino de Guatemala y se hizo por ayuntamientos de españoles.

El representante de Guatemala fue Antonio Larrazabal, egresado de la Universidad de San Carlos de Guatemala, la principal misión de Larrazabal fue cumplir con las instrucciones redactadas por el Ayuntamiento, cuyos miembros también eran egresados de la universidad y buscaban recuperar la economía del reino.

Los diputados elaboraron una Constitución que entró en vigor en 1812 y limitaba el poder del rey. Tuvo una aplicación relativa y fue totalmente suprimida cuando el rey Fernando VII asumió el gobierno, en 1814. Los diputados, incluido Larrazabal , fueron hechos prisioneros. Mientras esto pasaba en España en Guatemala, asumió el gobierno José Bustamante y Guerra, quien suprimió cualquier intento de separación. De cualquier manera, en 1821, la Independencia de México era un hecho, por lo que Chiapas se unió al nuevo país. Para evitar la desintegración del reino, la Audiencia, el Ayuntamiento, el Cabildo Eclesiástico y los miembros del claustro de la Universidad de San Carlos de Guatemala, promulgaron la Independencia del 15 de septiembre de 1821. Empezó un período difícil en la historia de la región.

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La academia y los gobiernos centroamericanos

La primera independencia del reino de Guatemala e firmó el 15 de septiembre de 1821, pero el 5 de enero de 1822 se firmó la anexión a México. La situación del reino era difícil, la economía estaba en crisis y ni siquiera se podían pagar los salarios de los empleados del gobierno. En la Universidad de San Carlos de Guatemala se estaban formando dos grupos, los que deseaban un cambio, que incluía la separación de los eclesiásticos del gobierno y un proteccionismo comercial, que fueron llamados liberales, y quienes deseaban que el gobierno continuara y exigían autonomía comercial, que fueron llamados conservadores. Los liberales se agruparon al rededor de Francisco Barrundia y Pedro Molina, mientras que los conservadores lo hicieron con José Cecilio del Valle y Juan José Aycinena.

El dominio mexicano terminó en 1823 y con él se separó Chiapas. En el Salón Mayor del hoy Museo de la Universidad de San Carlos de Guatemala, el 1 de julio de 1823 se firmó la Independencia definitiva. Por ser el edificio con mejor capacidad para reunir a los representantes del todo el istmo, la universidad cedió sus instalaciones para la formación del Congreso que dio origen ala Federación Centroamericana.

Mientras tanto, los egresados de la universidad se convirtieron en los diputados y funcionarios del nuevo gobierno. Así, el mandato del primer presidente, Manuel José Arce, dio inicio y poco después, en 1826, la primera guerra civil entre liberales y conservadores. La guerra terminó en 1829, con la invasión y saqueo de la ciudad de Guatemala por los liberales, al mando de Francisco Morazán. Durante el gobierno de Morazán en Centro América, gobernó el Estado de Guatemala Mariano Gálvez, con ideales liberales.

Egresado de la sancarlos la disolvió para convertirla en Academia de Estudios, con la intención de separarla de los catedráticos eclesiásticos, por lo que las aulas pasaron al convento de Santo Domingo, primero, y de San Francisco, después, ya que ambos edificios habían sido expropiados por Morazán y los religiosos, expulsados.

Los proyectos de Gálvez eran ambiciosos, manó traer un docente inglés para implementar el método lancasteriano, con base en monitores, pero no había dinero para pagarle, por lo que tuvo que regresar a su país.

Intentó cambiar el modelo judicial, con el apoyo de Barrundia; promovió una migración inglesa a Izabal y, como ninguno de sus proyectos avanzaba por falta de fondos, restableció el tributo personal. Por esto, un grupo de campesinos, al mando de Rafael Carrera, atacó la capital y obligó a su destitución, lo que fue aprovechado por los conservadores para recuperar el poder.

Mariano Rivera Paz asumió la jefatura de Estado, suprimió la separación del Estado de los Altos y en 1840, la universidad fue restablecida según su organización original, en su edificio actual Museo Universitario. En 1847, durante el gobierno de Rafael Carrera, se creó la república de Guatemala. Se había iniciado una recuperación económica basada en las exportaciones lo que permitió que se recobraran varias instituciones, sobre todo la universidad. A partir de 1851, cuando regresaron los jesuitas, la universidad estuvo bajo su cuidado.

Para finales del siglo XIX

Durante los gobiernos conservadores, la Universidad de San Carlos de Guatemala funcionó como lo había hecho durante el gobierno español. Sin embargo, uno de sus estudiantes egresados como notario, se convirtió en uno de sus transformadores. Él era Rufino Barios. Conoció la disciplina jesuita y abrazó los ideales liberales. Tras la muerte de Rafael Carrera, quien había sido declarado por la Asamblea como presidente vitalicio, los conservadores ganaron las elecciones. Pero los liberales exigieron un cambio por la fuerza. Serapio Cruz, llamado Tata Lapo, se alzó en armas contra el gobierno y murió. Fue seguido por el acaudalado comerciante Miguel García Granados quien, del gobierno de Benito Juárez, obtuvo armas para tomar el poder en Guatemala.

En México, a García Granados se le unió Barrios, en poco tiempo vencieron al gobierno conservador y, el 30 de junio de 1871, ingresaron a la capital. García Granados asumió la presidencia. Fue sustituido en forma interina, primero, y en definitiva, después, por Barrios, sin elecciones.

El gobierno de Barrios se caracterizó por reformar la economía del país. Las exportaciones del grano habían decaído por la competencia de tintes industriales, pero el café era una buena opción. Barrios decretó la expropiación de tierras de indígenas y la concesión gratuita a particulares que se dedicarán a productos de exportación. A pesar de la oposición de los ayuntamientos indígenas, algunas violentas, la medida se impuso.

Numerosos miembros del partido liberal se convirtieron en finqueros. Muchos operaban mediante préstamos a casas bancarias alemanas, ya que Alemania era el principal comprador del grano guatemalteco. La crisis de los precios de 1896 provocó un caos para muchos finqueros, puesto que fueron incapaces de pagar sus deudas y los bancos alemanes ejecutaron las hipotecas. En lugar de revender las tierras, los bancos germanos decidieron convertir las plantaciones en Guatemala en las más productivas de la época y lo lograron, al mismo tiempo que se produjo un migración de empleados y expertos alemanes al país. Mientras esto ocurría en la economía, Barrios decretó la expulsión de los jesuitas y, luego, de todos los religiosos.

En 1875, la Universidad de San Carlos de Guatemala fue transformada en la Universidad Nacional y sus viejos símbolos cayeron en desuso. Al año siguiente se abrió la universidad de occidente, como parte del mismo centro de estudios.

De acuerdo con las leyes liberales, el Estado controlaba la educación en todos los niveles. Se organizaron las facultades de Jurisprudencia, Ciencias Políticas y Sociales, Medicina y Farmacia, Ciencias Eclesiásticas el Consejo Superior Universitario, integrado por el rector y los decanos.

En 1882, las facultades eran de Derecho y Notariado, Medicina y Farmacia, Ingeniería, Filosofía y Literatura. En cinco años se suprimió la enseñanza religiosa, meta de los liberales. Durante este período, los enemigos políticos del régimen tuvieron resguardo en la Penitenciaría Central, construida en 1877 por orden de Barrios. Éste murió en 1885 tratando de anexionar El Salvador a su gobierno.

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Los cambios en el siglo XX

En todas las universidades se estaban realizando cambios importantes en el siglo XX. En 1918, en la Universidad de Córdoba, Argentina, se produjo un movimiento de reforma que impactó para siempre en las universidades latinoamericanas. A imitación de las huelgas de sindicatos, los estudiantes iniciaron una huelga. Exigieron varios cambios: 1) Libertad de cátedra, es decir que los docentes no tuvieran que esperar la autorización del gobierno central para la enseñanza ni la selección de libros, puesto que los funcionarios no necesariamente estaban actualizados con las ciencias. 2) Autonomía, es decir que la universidad decidiera por sí misma, sin autorización del régimen de turno. 3) Un gobierno entre docentes, graduados y estudiantes, con la idea de que únicamente los estudiantes y egresados conocían los verdaderos intereses de un centro de educación superior. 4) Extensión, es decir que la universidad tuviera una inserción en la sociedad, que sus conocimientos no fueran pura especulación sino que tuvieran aplicación para solucionar los problemas de su entorno. 5) Concursos de oposición para los docentes, de manera que se impidiera el favoritismo por amigos o familiares de funcionarios, muchas veces sin capacidad. 6) Fomento de la investigación, puesto que las universidades latinoamericanas estaban en desventaja con las europeas y estadounidenses, donde se realizaban los principales hallazgos científicos y tecnológicos. 7) Solidaridad latinoamericana, que hubiera una constante comunicación entre universidades y que fuera productiva; y 8) Unidad obrero estudiantil, con la convicción que la universidad debía apoyar u reducir apoyo de los grupos menos privilegiados de la sociedad, puesto que tenían un interés común, una mejoría general para la población.

Sin embargo, en Guatemala, estos cambios tuvieron que para 1920, cuando un grupo de políticos logró destruir al presidente Estrada Cabrera quien, para mantenerse en el poder, atacó la capital desde su casa, en la actual zona 5, durante la Semana Trágica de abril de 1920. Tras estos incidentes, se convocó a elecciones y se estableció el primer gobierno electo del siglo XX.

Entre las primeras acciones estuvo la de suprimir el nombre de Estrada Cabrera de cualquier institución o lugar geográfico, por lo que se restauró la Universidad Nacional. Aunque el nuevo gobierno duró poco más de un año, se permitió a la Universidad adherirse a las reformas de Córdoba. De esa cuenta, en 1920 se inició la Extensión Universitaria, surgieron la Asociación del Derecho, Juventud Médica y la Asociación de Estudiantes Universitarios. En 1921 se restableció la Huelga de Dolores. Para ella, Hernán Martínez Sobral pintó al personaje de La Chabela, como una sátira de la muerte, mientras que José Luis Balcárcel, David Vela, Alfredo Valle Calvo y Miguel Ángel Asturias, con música de José Castañeda, compusieron La Chalana.

Después de los terremotos de 1917 y 1918 que prácticamente destruyeron el edificio de la Universidad, el ingeniero alemán Roberto Hoegg construyó la Escuela de Ciencias Naturales y Farmacia, inaugurada en 1928. Entre 1926 1930 se construyeron el Paraninfo, Escuela de Medicina y Escuela de Odontología, a cargo de los ingenieros León Yela, Juan Domergue, Arturo Aguirre Guido Albani.

Autonomía Universitaria

La Junta revolucionaria integrada por Francisco Javier Arana, Jacobo Arbenz Guzmán y Jorge Toriello, emitió el Decreto No. 12 por el que se estableció, en 1944 la Autonomía Universitaria. Este Decreto fue emitido para evitar que cualquier gobernante pudiera controlar la Universidad Nacional de San Carlos de Guatemala como lo había hecho Jorge Ubico.

En los considerandos del Decreto se destacó la importancia de la investigación de los problemas que afrontaba el país, así como la difusión de la cultura. Se estableció su autonomía respecto al gobierno, personalidad jurídica, capacidad de adquirir, administrar y enajenar bienes. En ese momento integraban la universidad las Facultades de Ciencias Jurídicas y Sociales, Ciencias Médicas, Ciencias Económicas, Ciencias Naturales y Farmacia, Ingeniería, Odontología y Humanidades, aunque ésta empezó a funcionar tiempo después.

Además del gobierno triunviro, firmó el Decreto el Secretario de Estado en el despacho de Educación Jorge Luis Arriola y pasó a la Asamblea Legislativa de la República. De manera que, cuando se elaboró la Constitución, la autonomía se mantuvo y se estableció la obligatoriedad del financiamiento por parte del Estado. A partir de entonces, la universidad ha tenido numerosas prerrogativas, como voto en la elección de magistrados, en la presentación de anteproyectos de Ley, en la Junta Monetaria, en el Banco Central y otros privilegios que incrementaron su participación en la actividad económica y política de una forma sin precedentes.

La primera Ley Orgánica de la Universidad fue promulgada por el Congreso de la República en 1945. Fue modificada en 1947. De acuerdo con esta Ley, su fin primordial es elevar el nivel espiritual de los habitantes promoviendo y difundiendo la cultura y el saber científico. Además debe promover la integración centroamericana. Se constituye por facultades y centros universitarios.

Las autoridades de la Universidad son el Consejo Superior Universitario, el Cuerpo Electoral y el rector. A su vez, el Consejo está integrado por el rector, el decano de cada Facultad, un representante de cada colegio profesional, de preferencia docente universitario, y un representante estudiantil por Facultad, todos con voto así como Secretario y el Tesorero sin voto.

El Cuerpo Electoral, que se convoca cada cuatro años para la elección del rector, está integrado por el rector saliente, cinco profesores y cinco estudiantes por cada Facultad y cinco profesionales no catedráticos por cada colegio profesional.

El Rector es el representante legal de la Universidad y se encarga de ejecutar y cumplir las decisiones del Consejo Superior Universitario. Cada Facultad está regida por una Junta Directiva un Decano. Además, a lo largo de su historial, la Universidad ha creado una legislación propia.

En la Constitución Política de la República de Guatemala, Elaborada en 1985y modificada en 1993, se garantiza la Autonomía Universitaria y su papel rector en la educación superior del país, así como la obligatoriedad de su financiamiento con no menos del cinco por ciento del Presupuesto General de Gastos Ordinarios del Estado.

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En el marco de la Guerra Fría

Tras la Revolución del 44, diplomáticos ingleses y estadounidenses acusaron a los gobiernos de Juan José Arévalo y Jacobo Árbenz de comunistas, especialmente luego de que éste emitiera el Decreo que expropiaba tierras no cultivadas a particulares. Con apoyo de la Central de Inteligencia de Estados Unidos, Carlos Castillo Armas logró expulsar al gobierno de Árbenz, en un movimiento que se autodenominó la Liberación de 1954. La Universidad de San Carlos, durante el gobierno de Árbenz, fue escenario de un grupo anticomunistas.

El nuevo gobierno suspendió garantías constitucionales y, en 1956, una gran cantidad de estudiantes manifestó por el retorno a la constitucionalidad. En la esquina de la 11 calle y 6a avenida de la zona 1, se disolvió la manifestación con el uso de las armas, por lo que murieron cinco estudiantes universitarios. En 1962, los estudiantes universitarios volvieron a protestar contra la forma en que se estaba desarrollando el gobierno, en unión con estudiantes del nivel medio, empleados municipales y del Organismo Judicial.

En las preparaciones para manifestar fueron asesinados tres estudiantes en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, actual Museo Universitario. Ese mismo año, la guerrilla asumió los ideales socialistas. A partir de entonces, en el marco de la Guerra Fría, se produjo una serie de muertes por ambos bandos y que involucró a numerosos miembros de la comunidad universitaria.

A nivel internacional, el fenómeno universitario era generalizado, especialmente en 1968, con enfrentamientos en parís y México. Las consecuencias de la Guerra Fría en la Universidad de San Carlos fueron lamentables. En 1970 la Universidad fue ocupada por el Ejército; en 1976 el entonces rector, Roberto Valdevellano Pinot, sufrió u n atentado; en 1977 fue asesinado el Ex Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, Mario López Larrave; en 1978 abandonó la rectoría Saúl Osorio Paz; el mismo año fue asesinado el Secretario de Organización de la Asociación de Estudiantes Universitarios, Oliverio Castañeda de León; en 1981 fue asesinado el rector Mario Dary; en 1983 el ex rector Leonel Carrillo Reeves y durante el resto del conflicto armado interno, se produjo una extensa serie de asesinatos que no llevaron a solucionar ningún problema, demostrando la inutilidad del uso de la violencia.

Los retos del siglo XXI

La Universidad, ahora como en el pasado, se encuentra ante una serie muy variada de retos. Los hay de todo tipo, económicos, políticos, ideológicos, culturales y sociales. Por lo tanto, la Universidad tiene que estar dispuesta a enfrentarlos y con éxito. Los docentes actuales tienen que resolver algo que no consideraron las generaciones precedentes, que los jóvenes no serán como los adultos actuales.

Las innovaciones tecnológicas han creado una brecha generacional sin precedentes. Por ello, la Universidad tiene que preparar profesionales del futuro, dispuestos y preparados para los cambios acelerados y repentinos. No es una tarea fácil, pero tampoco imposible. Se requiere voluntad y vocación.

La responsabilidad de la Universidad ante el país es excepcional. Al estar financiada por los impuestos de todos los contribuyentes, acaudalados, de estratos medios y de escasos recursos, se debe a todos, sin excepciones. El servicio debe ser la única medida de valor. Y ese servicio debe ser de calidad. La oferta de profesionales que egresa de la universidad, debiera estar fundamentada en la ética y los valores de los guatemaltecos.

Una ética inquebrantable que no riña con los beneficios económicos. Ningún estudiante de medicina realiza años de esfuerzo sin esperar una remuneración económica a mediano plazo, tener esa expectativa es pensar en forma positiva. Tampoco un profesional de agronomía o ganadería debiera sentir escrúpulo por tener aspiraciones empresariales.

De eso se trata la formación superior, de crear profesionales y empresario. Una de las mejores maneras de lograr el desarrollo del país es precisamente la generación de actividades empresariales que generan riqueza, empleo y más empresas. La cantidad de carreras que surgen en la actualidad obligará a la estructura actual de la Universidad de San Carlos a adaptarse a esos cambios. Las tecnologías y el mercado mundial lo exigen, ya no puede pensarse en los tipos de enseñanza medievales ni en la enseñanza del siglo XX. La visión es hacia el futuro, pues la responsabilidad es muy grande con el pueblo de Guatemala.

Y un ejemplo puede servir de referencia. Así como los guatemaltecos se han repuesto de desastres naturales y políticos, así se enfrentan a un futuro cambiante con optimismo, manifestado en el buen humor. Las aulas universitarias deben ofrecer esas opciones. Durante el cierre temporal de la Universidad en 2010, muchos docentes recurrieron al aprendizaje virtual. No era una novedad, muchas universidades lo han implementado.

Poco a poco, la tendencia mundial será absorbida por la Universidad de San Carlos. La historia lo ha demostrado, la Universidad se adapta, evoluciona, cambia y mejora, por eso sigue viva y por eso nutre las mentes de sus estudiantes y egresados. El compromiso es ser mejor cada día y buscar una mejor Guatemala en el presente y el futuro, como reza el lema sancarlista tomado del Evangelio de Mateo 28, 19: "Id y enseñad a todos", seguirá siendo la premisa de esta casa de estudios, enseñanza de acuerdo con los tiempos y las necesidades de cada individuo y de la sociedad.

Fuente: Periódico Universidad número 234. 338 años de fundación 1676 - 2014

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